Historias Perdidas

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Archivo para Camps

El boicot de Camps a la Dependencia

Hace más de tres años que nuestro Presidente José Luís Rodríguez Zapatero puso en marcha uno de los proyectos sociales más ambiciosos que ha tenido nunca este país, me refiero, claro está, a la denominada Ley de la Dependencia.

Aunque como todo en la vida, la Ley puede ser mejorable, a través de ella se ha mejorado sustancialmente la calidad de vida de muchas personas dependientes y de sus familiares, aunque como ciudadana valenciana que me siento, no puedo evitar sentir tristeza y vergüenza, al ver como se está aplicando dicha ley en mi Comunitat.

Mientras que en Comunidades como Andalucía, Cantabria o La Rioja, el tiempo medio desde que una persona en situación de dependencia solicita las prestaciones, hasta que las comienza a percibir, no supera de media los 6 meses, en la Comunitat Valenciana, existen multitud de expedientes de personas dependientes que comenzaron a tramitarse en 2007 y todavía continúan sin resolverse.

Hace no mucho, en un acto en una agrupación socialista de un pueblo de la provincia de Alicante, tuve la ocasión de hablar con un padre que había solicitado las ayudas para su hija de 10 años. Este abnegado padre, me contaba que, aparte de que se tardó más de 2 años para que le concedieran una prestación económica a su mujer como cuidadora familiar, se le denegaba su carácter retroactivo, es decir, se le borraban de un plumazo los derechos generados en esos más de dos años de angustiosa espera.

Lo más insultante, según me contaba, era la motivación de esa denegación. Según la Conselleria de Bienestar Social “no quedaba acreditado que la persona dependiente hubiera estado siendo atendida desde el momento de la solicitud”.

No hace falta esforzarse mucho para entender la indignación de este padre, que lleva, no dos, sino desde que nació, diez años, desviviéndose por su hija, cuando recibe esta contestación.

Por casos como el de este padre, y muchos más que me consta que se producen en la Comunitat Valenciana, no me gustaría que se pensara que estoy haciendo un uso partidista de este tema tan especialmente delicado y sensible. Únicamente, me gustaría recordar al señor Camps y a toda su “troupe”, que antes que los veleros y que las carreras de coches, están las personas a las que gobierna, y sobretodo aquellas personas más desfavorecidas que son las que más necesitarían, no su ayuda o su limosna, sino que se les reconociera un derecho que viene establecido en la Ley.