Historias Perdidas

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Archivos para enero, 2010

TODOS CON HAITÍ

La tragedia parece que siempre se ceba con el más débil. En esta ocasión lo ha hecho con Haití, un país donde la pobreza era su característica más definitoria antes de tan terrible desgracia y donde las heridas de muerte y destrucción tardarán generaciones en cicatrizarse.

 A pesar de las críticas contra el ejercito americano de intentar monopolizar el control de la situación, poco se le puede reprochar esta vez a la comunidad internacional, y a España en particular, porque nuestra solidaridad con Haití no viene con esta catástrofe, si no que hace 6 años el país más pobre de Latinoamérica ha estado presente en la Cooperación Internacional Española. Y por supuesto tampoco se le puede reprochar nada a las ciudadanas y a los ciudadanos a título particular, que se han volcado en su labor solidaria a través de las numerosas campañas de solidaridad que están teniendo lugar.

 No pretendo reproducir en este post la intensidad del drama vivido en Haití, porque cualquiera de los que hayáis visto las imágenes en los telediarios os habréis dado cuenta que son desoladoras, ni tampoco era mi objetivo hoy apelar a vuestra solidaridad, ya que si estáis leyendo este post sobre el drama de Haití, vuestro espíritu solidario se os presupone, igual que el valor a los soldados.

 Al que no le puedo realizar este ejercicio de presunción, acerca de su caridad  con el pueblo haitiano, es al obispo de San Sebastián, Monseñor Munilla, que ha realizado unas declaraciones bochornosas indicando que los españoles tenemos un problema más grave que el de las víctimas del terremoto de Haití, ya que estamos en peor situación espiritual.

Bien debiera el que difunde la palabra de Dios, pararse a escucharla él, antes de dar lecciones de caridad a quien no se las ha pedido. Que ruegue a Dios a ver si le hace entender que caridad cristiana nada tiene que ver con solidaridad..

                               Munilla 0 – Ciudadanía 1

Hello, world!

2010. Empieza un nuevo año, y con él, todos nuestros buenos propósitos toman fuerza. Propósitos que pueden ser para una misma, como dejar de fumar o hacer deporte, o para compartir con el resto, como intentar mejorar esta sociedad y combatir las desigualdades que en ella existen.

Dudo de si comenzar con este blog forma parte de esos buenos propósitos o simplemente forma parte del deseo de compartir  mi manera de ver las cosas, con todas esas personas progresistas que a su vez quieran compartir conmigo sus propias experiencias y su visión de la vida.

En este mundo donde la información circula a velocidad de vértigo, donde lo que hoy es noticia mañana ya es pasado y donde parece que solamente interesan los grandes titulares, existen también lo que yo denomino “historias perdidas”, que casi nunca suelen acaparar los grandes titulares.

Historias como la de la persona que solicita, aquí en la Comunidad  Valenciana, las ayudas de la Ley de Dependencia para poder atender a su padre y 2 años después sigue a la espera de recibirlas, el ciudadano o la ciudadana que necesita una intervención quirúrgica y soporta listas de espera interminables, el alumno que recibe clase en barracones…en definitiva, pequeñas historias a las que normalmente sólo les da importancia el que las padece, pero para el resto, pasan inadvertidas.

Precisamente, el nombre de esta página pretende rendir homenaje a estas personas, porque en definitiva, la política, que a veces parece tan lejana, debe intentar preocuparse por estas historias perdidas, tan individuales y tan comunes a la vez.

Mi intención, desde este y cualquier otro foro que se me presente, es dar voz a todas esas personas que no la tienen para que sepan que sí es posible hacer bien las cosas siempre que se tenga voluntad y determinación para ello, tratando de abordar, no sólo temas de actualidad política, sino cualquiera que tenga interés social.

Han pasado unos cuantos años ya desde que abandoné mi querido Madrid, con su Atleti y su Borbón que diría Sabina, y llegué a mi no menos querida Alicante, ciudad de la cual me siento hija, no de adopción, sino de corazón, por tantas y tantas cosas que me ha dado. Hoy quiero llegar a muchas ciudades, a muchos pueblos, a muchas historias perdidas y dejarme la piel por convertir a los hombres y mujeres que las viven en protagonistas.

Otra Comunitat es posible.